(Para mi hijo que algún día espero recuerde y aprecie a este humilde padre geek...)
Querido david, escribo esto tras por fin un poco de respiro en dos días...
El viernes acudí a trabajar tras un festivo, aquí en Alcalá también era festivo, tu tía trabajaba, así que tuve que llevarte a la guardería de mi centro de trabajo. Esperaba que fueras tan trasto como siempre, pero todo lo contrario, te portaste bien y cuando fuí a recogerte dormías como un bendito.
Te monté en el coche y acudimos al centro, tu padre quería comprar un tomo de Vazquez, "Lo peor de vázquez", un escritor poco conocido, creador de míticos personajes (Las hermanas gilda, Anacleto, Gu-gu, la familia Cebolleta) pero sobre todo (y especialmente en su última época) cafre, salvaje y gamberro, un vividor para el que cada día era una fiesta, que sabía reírse de si mismo (de su leyenda de moroso) y de todo el mundo con un ácido sentido del humor. En estos tiempos sería politicamente incorrecto, lo tacharían de misógino, racista, violento y mil cosas más, pero no me importa, es un canalla adorable, alguien que pudo conseguir reconocimiento, riqueza y fama, porque artista lo era y tela, pero prefirió vivir cada día como una fiesta y como si fuera el último. Yo no soy así pero espero cuando me vaya de este mundo haber disfrutado de la vida solo la décima parte de lo que el lo hizo....
La librería estaba cerrada, así que había que hacer tiempo. Comimos en un Kebab, un sitió vacío y que no parecía pasar buenos tiempos, pero el estomago mandaba y aquel bendito kebab ocupó hasta el último centímetro (tu me ayudaste como no podía ser otra con las patatas fritas bien acompañadas de Ketchup).
Después tocaba curiosear en una librería especializada, librería de frikys dirán algunos. Nada mas entrar no parabas de señalar emocionado las portadas de todos esos héroes que con tan poco años te son tan familiares, Hulk, Spiderman, Capitan América, y tu alegría debió contagiar al responsable, pues te regaló una pequeña figura de Iron Man con las que no paraste de jugar durante la siguiente hora en el parque. Con eso y tu botella de agua del mismo héroe...., ojala sueñes que vuelas enfundado en ese traje de hojalata dejando una estela de cohetes a tu paso, nunca es demasiado pronto para soñar ser un héroe y salvar al mundo.
Y volvemos a Triana. Hay una tienda "Queremos jugar" y entre ellos y la editorial Haba se han ofrecido y donado dos juegos de "Animal sobre animal" para la fiesta de fin de curso.
Ves un rato la tele, disfrutas con "La patrulla canina", aventuras divertidas y perros, no necesitas mucho mas.
Recogemos a los abuelos del mercantil y cenamos con ellos.
Ves un poco mas la tele y te acuesto en la misma cama y el mismo dormitorio de tu padre. Esta vez se me ha olvidado tu perro lampara que vigila tu noche y aleja a los monstruos, así que te sostengo la mano durante unos pocos minutos hasta que el sueño te vence.
A la mañana siguiente te quedas un rato solo con los abuelos. Te portas un poco mal, llenas la mesa de cola-cao y todavía mas el vaso de leche. Luego te quejas de que te duele la barriga.
Cuando vuelvo a por ti vamos al parque. Ves dos niñas y juegas con ella, no paras de hacerme riquísimos helados con chinos, naranjas y ramitas, los mismo chinos pero cada vez es distinta para ti, fresa, vainilla, chocolate, todos me saben igual de ricos, el "ñam, ñam" de tu pai es mejor que ninguna estrella michelín.
Volvemos a casa de los abuelos, parando en un par de tiendas donde aprovechas para hacer de pqueño Jedai y de troglodita.
Comemos. Compartimos un helado de nata y cubierta de chocolate en el postre y das cada bocado como si fuera el último.
Volvemos a Alcalá y te duermes en el coche, te subo en brazos y te dejo en el sofá. Mientras tu duermes tu padre aprovecha para trastear en el ordenador, maquinas virtuales (ya espero algún día seas tan cacharrero como papi y sepas que significan), XP, certificados, sedes virtuales y otras historias.
Te despiertas y toca merendar. Hoy hay manzana, tengo que dártela en trozos poco a poco, y a la mitad intento que la acabes tu mismo. No quieres (¿A algún niño le gusta la fruta?) y tengo que ponerte un pequeño castigo, tu rincón y tu silla de pensar, lloras y pataleas un poco (sabes que no eres un bebe), pero acabas entendiendo que papi tiene razón y comiendo tu solo.
Hay que comprar en el super. No paras de corretear por los pasillos y celebrar lo que quieran celebran los niños cada día.
A la vuelta paramos en aquel bar frente a casa, y sacamos los juegos. Carcassone y "Animal sobre animal". Ganas en el primero y lo celebras como la Roja su primer mundial o Rossi su pole en la carrera, en Animal gana dos veces mami, pero lo aceptas.
Subimos a casa y toca cena. Quedan macarrones y no dejas uno (el mismo apetito que papi), de postre tu "chucherias" de peppa pig.
Son ya las diez, muy tarde, una visita al baño y a la cama.
Te duermes rodeado de tus totems nocturnos, tu Pappú (aquel que fue tu compañero en la guardería hace tan poco), tu perrito-linterna, y tu cuento de los "101 dálmatas", ese que nos trajimos de la biblioteca hace ya tres semanas y ya toca devolver.
Y te duermes, cierras los ojos, y esperas a un nuevo mañana, el resto del mundo no significa nada para ti, solo existe tu pequeño mundo y en el eres feliz, ojala fuera siempre así.
Y aquí me tienes, tu padre, escribiendo esto, resumiendo estos dos días en palabras, para que el recuerdo no se pierda, para que cuando seas mayor algún día puedas leerlo y sonrías al hacerlo, recuerdes cuando fuiste feliz (y tu padre lo fué viendo como lo eras) y como siempre podrás serlo si quieres, como nada ni nadie podrá quitarte lo que has sido.
Solo recuerda, parafreseando a aquel filósofo Salvatore, “Hagas lo que hagas ámalo, como amabas la cabina del Cinema Paradiso”.
Tu padre geek.






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